13 de julio de 2009

SOBRESALIENTE EN 'PERDIDOS'

Roma, diez de la mañana, una gigantesca cola con vocación bíblica ("los últimos serán los primeros") espera a las puertas del cine Adriano que el recinto abra sus puertas para asistir a la "clase magistral" de Lost.

Así llamaron los organizadores del festival de televisión de la ciudad, el Roma Fiction Fest, al acto especial dedicado a Perdidos en el que los productores ejecutivos y guionistas, Damon Lindelof y Carlton Cuse, y el director Jack Bender hablaron durante dos horas sobre una de las series más comentadas de todos los tiempos. El universo Perdidos regresa hoy a la sobremesa de Cuatro (15.15).

La cadena estrenará la segunda temporada en una doble sesión diaria de suspense, sorpresa y emoción en la sobremesa. Fox (dial 21 de Digital +) emitirá el último capítulo de la quinta temporada el 30 de julio (21.30).







Lindelof, Cuse y Bender llegaron una hora después, con la sala 4 del Adriano atestada de público y otra sala donde más de 200 personas que no habían podido acceder al directo podían contemplar el acto por circuito cerrado. Todo dentro de una euforia comprensible, ya que los cerebros de Perdidos no acostumbran a interactuar con el público.

"Por favor, no preguntéis cómo va a acabar la serie, o por qué éste está muerto y ahora va y vuelve... Estos señores no han venido aquí a hablar de esta clase de cosas", comentaba nada más empezar el moderador, el crítico de cine italiano Marco Spagnoli. Pitos y protestas. La cosa fue a peor cuando el propio Lindelof, embutido en un traje negro, barba y gafas de pasta, comentó para empezar -y no con poca sorna- que no podían hablar de la quinta temporada, ya que "aún no se ha emitido en Italia y sería ilegal si la hubierais visto". Carcajadas de la audiencia.

Con perfecta sincronía, Cuse, Bender y Lindelof expusieron en una media hora inicial (que a pesar del esfuerzo del moderador por meter la pata resultó brillante) por qué Perdidos es ya un referente no sólo televisivo sino también cultural de primer orden. "Fue un intento por romper todos los tabúes televisivos, todas las reglas del formato: nada de shows ambiguos porque al público no le gustan; nunca pongas más de cinco personajes porque el espectador no podrá seguir las tramas; no metas a personajes principales que asesinen a otros personajes principales; no escribas guiones complejos, todo debe ser lo más simple posible, etcétera, etcétera, etcétera", explicó Cuse. "De hecho, y esto no es broma, al ejecutivo que aprobó el piloto le despidieron tan pronto como la serie empezó a emitirse". "¿Y dónde está ahora?", preguntó alguien del público. "¿Sabes la voz que dice 'previously on Lost' ["anteriormente en Perdidos", en su versión original] al principio de cada episodio? Pues ése es él", respondió Bender entre risas.

"¿Cómo os acordáis de todo lo que han hecho los personajes y de todo lo que han dicho?, ¿no tenéis miedo de equivocaros?", planteó otro asistente a la clase magistral, que se autodefinió como "aspirante a guionista". "Ésa es fácil, en Perdidos tenemos a nuestro propio bibliotecario, Greg Nations, quien lleva un gigantesco archivo con todo lo que ha pasado en la serie desde el minuto uno por riguroso orden cronológico. Él es, en último termino, el encargado de revisar los guiones y salvaguardar la coherencia interna de todo lo que sucede. Sin él estaremos perdidos", contó Cuse.

Como colofón, Matthew Fox (que interpreta al doctor Jack Shephard) irrumpió en la sala ante el estrépito de los 500 fans allí reunidos. Fox no estuvo demasiado prolífico en palabras, pero no estaba allí para eso, sino para contribuir al espectáculo. Después del último vídeo, que dio paso a los comentarios de los creadores, Fox desapareció sin aviso previo y fue Bender quien dio -entre carcajadas de sus cómplices- la clave para entender el porqué del gran ambiente que según ellos se respira en la familia de Perdidos y que es el culpable del éxito de la serie: "Alcohol. Mucho alcohol. Tequila, vodka, pero sobretodo mucha cerveza".

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