10 de diciembre de 2009

"SÓLO HABRÁ 1 O 2 PREGUNTAS QUE QUEDARÁN SIN RESPUESTA"



Algunas personas conocen el final de 'Perdidos'. Se cuentan con los dedos de una mano: J.J. Abrams, 'padre' de la 'criatura'; Damon Lindelof y Carlton Cuse, quienes tejen los guiones, y Jack Bender, productor ejecutivo y director de la mayoría de episodios. Este último, un hombre de media melena rizada y gafas con montura de plástico, se pone a tiro de "El Mundo". ¡Queremos saber! Bender pide paciencia.






"Si escribes ahora mismo todas tus cuestiones en un papel, sólo habrá una o dos a las que no obtengas respuesta cuando acabe la serie. Todas las grandes preguntas de 'Perdidos' quedarán resueltas, con una conclusión satisfactoria. No va a terminar con Hurley abriendo los ojos y viendo que todo ha sido un sueño, o con unos agentes mostrando que se trataba de un complot de la CIA", señala.

Está preparando la última temporada, en estos momentos el 10º capítulo de los 18 que la conformarán, y, como se trata de la parte de la serie, tal y como explica, "más filosófica", se toma la vida con filosofía. Sus brazos están repletos de pulseras y un aparatoso colgante de cuero asoma de su camisa. En Oahu, incluso Terry O'Quinn, que lo acompaña, se desprende de la gravedad de su personaje, John Locke.

"Tienes que ir a la costa norte, donde vivo. Hay olas de casi ocho metros y ha venido gente de todo el mundo a ver las competiciones de surf", recomienda. Por si quedaba alguna duda tras ver la sonrisa sobre su rostro, el moreno sobre su tez y la selección de frutas tropicales sobre su plato, confiesa: "Grabar aquí es mi parte favorita de la serie".

Sólo un día antes, recibió el guión del episodio en proceso -"Es todo lo que sé", dice O'Quinn-. Un día después, simplemente, actuará. La ruptura de 'Perdidos' con las normas televisivas anteriores también se evidencia en este proceso interpretativo que ha sorprendido gratamente a un veterano del teatro como O'Quinn: "Me gusta y es más fácil. De esta forma no te puedes anticipar en tu actuación mostrando señales inconscientes sobre cómo será el personaje en el futuro".

Jean Higgins, productora ejecutiva en Oahu, anda a medio camino entre Bender y O'Quinn. Sabe mucho del cierre, pero no todo. "Es un gran puzzle", suelta, igual que hacer cuadrar el rodaje, que en unas horas se desdoblará con una unidad en Turtle Bay y otro equipo en Police Beach.

Abrams encomendó en su día a Bender y a Higgins, que por aquel entonces no se conocían, las grabaciones. A esta mujer con aspecto de dama aristócrata de veraneo las tramas de la ficción le llegan de Los Ángeles. Y, sin rechistar ni permitir un resoplo a los demás, consigue que se ejecuten. "A los guionistas hay que protegerlos. Les creí una vez, al principio. Con eso basta", sentencia.

Todos los guiones se entregan en mano a los actores, en hojas con su nombre y una marca de agua, señuelos que delatarían al 'traidor' en caso de filtrarse. Nunca se dejan en los buzones de las casas de las 'estrellas' -"porque los 'fans' saben dónde viven", recalca Higgins-. Y, del correo electrónico, ni hablar: sólo se utiliza para decir 'sí' o 'no' o 'el viernes a las 9', jamás para comentar los argumentos de 'Perdidos'.

El fotógrafo promocional de la serie desde su primera temporada, Mario Pérez, explica que esta vez se han mostrado especialmente tiquismiquis: "Tuve que firmar un bloque de folios en el que prometí mantener silencio". ¿Rodarán finales distintos para despistar al público? "Eso ya lo hemos hecho", responde Higgins, retadora.

Jack Bender pone un ejemplo: "Una mañana estábamos filmando una escena con Claire en Los Ángeles... Y esa misma tarde se estaba contando en Twitter. Los 'spoilers' (datos sobre las tramas previos a las emisiones) son como una droga para algunos (O'Quinn los califica como "vandalismo artístico"). Y muchos de los que los escriben son brillantes en sus teorías. Algunos hasta aciertan. Hay que aceptarlo: no sé si estoy escribiendo 'Perdidos' o si 'Perdidos' me está escribiendo a mí".

Pero el director de los supervivientes tiene el Pacífico de por medio: "Los escritores 'escuchan' internet. Pero yo no". En la Red, por ejemplo, se ha dicho que dos personajes de la serie nacieron debido a la insistencia de los internautas por saber más de otros supervivientes del vuelo 815, más allá de los protagonistas de siempre. Luego, resultaron un fracaso, por lo que murieron.

Bender no lo desmiente: "Nikki y Paulo no funcionaron por varias cosas: la audiencia no se creía que hubieran estado allí mismo sin dar señales de vida, resultaban personajes particularmente superficiales y los actores eran especialmente guapos". De los errores, se aprende, claro. "La tele es un toma y daca", dice Bender.

Con modestia, rememora otros fallos encontrados revisando episodios: "Quizás abusamos en su momento de mostrar el monstruo del humo negro". Y en ocasiones, los cambios llegan a tiempo y son para mejor: "El personaje de Ben, el de Desmond y el de Lapidus iban a durar en origen solamente unos cuantos capítulos", expone Higgins.

En cualquier caso, que toda crítica constructiva sirva para el futuro. El arranque de la sexta temporada se podrá ver el 2 de febrero en EEUU, en la cadena ABC. Pasada una semana, aproximadamente, Fox lo emitirá en España, y, poco después, estará en Cuatro. La guinda del pastel, el último capítulo -que será doble-, se grabará a mediados de abril en Oahu y 'a priori' llegará a las pantallas norteamericanas en mayo.

"Cuando lo leí, dije '¡Guau!'. Me quedé satisfecho", adelanta Bender. "Desde luego, sabremos quién es 'el hombre de negro'", añade. Habla del enemigo de Jacob, aparecido al final de la quinta temporada, un 'ocupa', según la mayoría de foros de la serie, del cuerpo del 'nuevo John Locke', quien anda tan campante guiando a los 'Otros' mientras, a pocos metros, su propio cadáver ha sido arrojado a la arena.

Como cuesta explicarlo, mejor que lo haga O'Quinn: "Tengo más claves, pero ahora mismo aún no sé a quién interpreto. Eso sí, John Locke II, o quien quiera que sea, tiene una agenda diferente con metas distintas que nuestro viejo John Locke".

¿Y nuestro viejo Terry O'Quinn? "Estoy aterrorizado de que se acabe 'Perdidos'. Llega un momento en que todo actor se pregunta si es su último trabajo. Yo estoy seguro de que éste es mi último 'Perdidos'. Esta serie es como un gran libro del que nunca quieres el leer el último capítulo".

Fuente